domingo 27 de julio de 2008

Los problemas del verano

Innumerables veces solemos redactar mentalmente toda clase de textos, frases, conclusiones, pero al tener la hoja lista, la mente se pone en blanco, como si de golpe todas las palabras y sinónimos que uno agrega a su vocabulario diariamente, no sirvieran en los casos que deberían “lucirse”. Así que finalmente, la única salida –por cierto, muy usada en la vida cotidiana- es la bien conocida improvisación. Dicho esto, vamos a lo que nos compete.

El verano, precisamente las tan codiciadas y complacientes vacaciones, como todo en la vida, pueden traernos problemas. Lo que nosotros realmente ignoramos, es que estos “problemas” –analizándolos desde el punto de vista psicológico- son mucho menos complejos de lo que aparentan. Con lo cual podríamos afirmar, que hay veces que este nivel de complejidad es tan bajo, que los conflictos terminan siendo realmente un absurdo, situaciones insignificantes, que por algún motivo, generan un desequilibrio en la persona.

Si examináramos algunos de los problemas que surgen cuando estamos en época vacacional, notaríamos con facilidad, que si estas mismas situaciones, aparecieran en un contexto completamente distinto, como por ejemplo, en la época laboral, no repercutirían en lo absoluto en nosotros, y no nos presentarían ningún tipo de conflicto.

A continuación veremos una lista de las preocupaciones que normalmente, nos generan una inquietud, en épocas de descanso.

- ¿Qué vamos a comer a la noche?
- ¿De qué lado hay más fuegos artificiales?
- ¿Qué mochila llevo a la playa?
- ¿Me meto al mar?
- Los bolsos no entran en el auto.
- Hay mucho tráfico en la calle.
- ¿De qué lado tomo sol?
- ¿Qué CD escucho?
- La arena quema.
- Los de la carpa de al lado nos viven robando las sillas.
- Los de la carpa de al lado tienen perro y molesta.
- ¿Qué espectáculo miro en la calle?
- ¿De qué me pido el helado?
- ¿Qué regalo le compro a fulano?
- Donde vendían bananitas de chocolate no tienen más.
- El chocolate en rama es muy caro.
- Tengo que esperar mucho para que me den el helado.
- La pizza tarda una barbaridad.
- Hay cola en el cyber.
- No traje la bolsita para juntar caracoles.
- Si me pongo protector solar, me hago milanesa.
- Me quiero meter al mar, pero es tarde, y no me voy a llegar a secar después.
- El señor de los pirulines no escuchó que lo llamé y tengo que correrlo.
- Para meterme al mar tengo que sacarme el reloj, la cadenita y los anillos y no tengo ganas.

Muchas de estas situaciones, poseen su conflicto en la temporalidad, es decir, que “tal cosa tarda mucho en llegar, en pasar”, etc. Esto nos genera una contradicción, ya que el término “vacaciones” está normalmente asociado con “tiempo libre”, por lo cual los horarios rígidos desaparecen por el período que duran las mismas. Entonces, qué problema hay si la pizza tarda en hacerse? Así, reducimos un porcentaje importante de la lista. Tenemos dos tipos de problemas más: los económicos, ligados a un complejo problema de inflación y ciclos con sus determinadas fases, que ni Dios sabe cómo funcionan, y finalmente los absurdos, que no tienen una razón aparente o notable, y que son el principal componente de la lista.


En conclusión, empecemos a disfrutar las vacaciones como se debe, y dejémonos de romper las pelotas con boludeces.

1 comentarios:

Javi dijo...

Es genial, desopilante, de verdad! Me imagino que cualquiera de estos actores que hacen monólogos del tipo "Stand up", como Fabio Posca o Nicolás Vázquez (te acordás del "Pato" de Son Amores, no?) podrían hacerse un festín con este texto. Me encanta, cada vez que lo leo me vuelvo a reír, creo que es sublime la parte de "el de los pirulines no me escuchó y lo tengo que correr..."

Felicitaciones por el nuevo blog, sister!